In memoriam

In Memoriam

En este apartado queremos mantener el recuerdo de D. Antonio Figueras Cerdá (1866-1933), un ejemplo que nos inspiró para llevar a cabo la creación de esta Asociación y cuya biografía es el claro reflejo de una vida que brilló por su altruismo y su generosidad.
La tenacidad y esfuerzo de este personaje dejó huella en los lugares donde vivió, ayudando desinteresadamente a su comunidad a través de importantes donaciones dedicadas a la enseñanza y la salud, que han sido y siguen siendo de gran utilidad con el paso de los años.
Esta conmovedora biografía llena de hechos descubiertos tras múltiples investigaciones “in situ”, inspira la creación de Figueralia como iniciativa solidaria.

Biografía de Antonio Figueras Cerdà

Antonio Figueras 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Puerto Rico Distilling & Co

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 
Catalina Figueras Cerdà

 

 

 

 

 

Asilo San Rafael (Arecibo)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hospital Catalina Figueras

 

 

 

 

 

 

Escuela Catalina Figueras (Saliente-Jayuya)

 Escuelas Catalina Figueras (Jayuya)


Hospital Catalina Figueras (Jayuya)


Escuelas Catalina Figueras
(Tona-Barcelona-España)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Antonio Figueras Cerdà

1866-1933

Nacimiento en Mallorca y emigración a Puerto Rico

D. Antonio Figueras nació en Palma de Mallorca el 30 de enero de 1866. Huérfano de padre, desde pequeño empezó a trabajar para poder mantener a su familia. Sus padres, Jaime Figueras y Puig y Jerónima Cerdá y Martorell, tuvieron seis hijos: Jaime, Antonio, Antonio, Juana, Teresa y Gabriel. Era costumbre en Mallorca que, si un hijo o hija moría al poco de nacer, el hijo siguiente llevara el mismo nombre. De aquí que hubiera dos hermanos con el mismo nombre.

En 1884, con 18 años, emigró a Arecibo (población situada en la costa norte de Puerto Rico) de la mano de Vicente Caballero, un empleado de la empresa mallorquina “Casa de Roses” instalada en esta localidad, y que en aquella época era uno de los centros comerciales más importantes de la isla. Vicente Caballero había recibido la orden de dos de los propietarios de la empresa, D. Miguel y D. Antonio Roses – originarios de Sóller (Mallorca)-, de aprovechar unas pequeñas vacaciones en Mallorca para buscar a “un chico listo y con ganas de trabajar”.

En aquella época la isla de Puerto Rico era una colonia española y uno de los destinos más habituales para los mallorquines que salían de España en busca de trabajo y nuevos horizontes. Los mallorquines acostumbraban a establecerse en Puerto Rico, entre otras razones, porque también era una isla y su clima y vegetación, que en muchos casos y especialmente en la zona costera de Arecibo y Barcelonesa (municipio vecino), eran muy parecidos a los de Mallorca. Esto facilitaba su establecimiento y permitía que se ganasen la vida cultivando las tierras del lugar.

A la llegada de Antonio Figueras, Don Miguel Róses tras encontrarlo poco agraciado, comentó: “¡Ese chico tiene mala vitola!” y D. Vicente Caballero comentó: “¿No querían ustedes un chico listo? Pues ya me contestarán con el tiempo…”

Al joven mallorquín lo alojaron junto a los demás empleados en unas cabañas situadas en las playas de Arecibo y lo emplearon como dependiente en una tienda de ultramarinos. Desde allí, y al tiempo que trabajaba de sol a sol en la compañía, Antonio se dedicó a estudiar contabilidad (en aquella época no existía la denominación Finanzas) y también idiomas, cosa que le aventajó incluso con respecto a sus superiores. Sabemos que en el año 1885 se alistó voluntariamente al servicio militar español de la isla de Puerto Rico.

En efecto, Antonio Figueras resultó tan apto para los negocios que los tres viejos “sollerichs” (sollerichs = del catalan, originarios de Soller, Mallorca), incluyendo al también fundador de Roses, Sebastián García,reconocieron su capacidad y listeza. La expresión de Don Antonio Róses para elogiar a su nuevo subordinado fue la siguiente: “¡Si yo hubiera sido tan listo como este muchacho hace tiempo que estaría en presidio!”

La desgraciada venida de sus hermanos

Cuando Antonio Figueras empezó a estar bien situado en Puerto Rico, hizo llamar a sus dos hermanos, Jaime y Gabriel, que no habían seguido su misma fortuna. La desgracia hizo que Jaime muriera aplastado entre dos vagones de tren, seguramente, en la Central Cambalache. Gabriel, el hermano pequeño de 16 años de Antonio, fue devorado por un tiburón al cabo de pocos días de llegar a la isla.

Pepita Caballero Balseiro, hija de Vicente Caballero, conocía bien a la familia Figueras y explica en un libro aquél trágico suceso:

“Don Antonio Figueras, socio de papá en la Casa de Rosés, llamó a su hermano pequeño de 16 años llamado Gabriel, de 16 años, y que residía en Mallorca con su madre y hermanas, para llevarlo a su lado y hacerle un porvenir en la misma casa de comercio en que él había medrado.

A su madre le fue muy duro desprenderse de su hijo pequeño, pero no puso peros al mandato del hijo mayor, que era el que las mantenía desde que ella quedó viuda.

El muchacho fue a vivir con los dependientes en la casa que frente al almacén albergaba a éstos y con ellos hacía la vida. Estos chicos, antes de abrir la tienda, acostumbraban a ir a bañarse a la playa cercana sin alejarse de la orilla. Esto lo hacían de madrugada pues el almacén lo abrían a las seis.

Una mañana, como el chico Figueras dormía profundamente y no se despertó con el ruido que hacían los demás, le quisieron hacer la ‘jugarreta’ de no llamarlo, sabiendo que el baño le gustaba extraordinariamente y hacerle rabiar dejándole en casa.

A poco de marcharse éstos, despertó el novato y al hallarse solo, como tenia el genio muy fuerte cogió una tremenda rabieta, se vistió aceleradamente y corrió a la playa, los encontró que todos se vestían y le dijeron seriamente alarmados, al verle desnudarse con enojo para tirarse al mar: ‘¡No te bañes, hemos visto un enorme tiburón rondando por aquí cerca!’

Él se encogió de hombros, acababa de llegar de España y creía exagerado este terror a unos peces que él no conocía, además, creyó que le engañaban y lo hacían para burlarse y privarle del baño, acabó de desnudarse y precipitadamente se tiró al agua.

Alguno aún le repitió: ‘¡Sal en seguida, no seas tonto, en verdad hay un tiburón, si te ve te devorará!’ Él seguía bañándose impertérrito. De repente, un grito desgarrador les llenó de espanto y el muchacho desapareció de la superficie. ¡Aún se asieron a la loca esperanza de que les asustaba para vengarse de la broma de ellos! ¡Pero una mancha de sangre subió y se extendió cubriendo el sitio por donde se hundió el desgraciado chiquillo! ¡Nada más se encontró ni se supo de él!

El hermano mayor [Antonio Figueras] hizo lo imposible por encontrar un rastro y daba pena verlo días y días en la playa esperando que el mar le devolviese algo de su pobre hermanito, pues él con la mejor de las intenciones lo había desprendido de junto a su madre para traerlo a Puerto Rico a morir tan trágicamente”.

Antonio Figueras, empresario y padre de familia

Cuando los tres fundadores de la casa de Róses se retiraron a España, dejaron al frente del negocio a su sobrino Lorenzo Róses Borrás, a Vicente Caballero y a Antonio Figueras Cerdá, denominando a la compañía ” Sucesores de Roses & Cía”. A partir de entonces, Figueras hizo crecer a la empresa y fundó nuevas compañías de renombre como la licorera Puerto Rico Distilling & Co. (1897) conocida por el famoso “Ron Rico”, o la azucarera Central Cambalache (1904), entre otros negocios como las plantaciones de café.

Las empresas estaban situadas en Arecibo y las plantaciones en Saliente, una zona de Jayuya que antiguamente pertenecía al Municipio de Utuado (ahora son dos municipios independientes), ambos en el centro de la isla.

El 21 de marzo de 1895, se casó en Puerto Rico con Catalina Dobal Espiet, hija de una familia originaria de Camuy (Puerto Rico) descendientes de Españoles y franceses. Fue entonces cuando Don Antonio, que era como le llamaban ya en Arecibo, compró una casa en el Barrio de San Felipe de Arecibo, junto a la Catedral de la Plaza Mayor, y se instaló a vivir con su familia, esta casa todavía existe. El 18 de Enero de 1896, nació Jaime, su primogénito y el 31 de Agosto de 1897, nació su hija Catalina. De ella sabemos poca cosa y sólo disponemos de algunas fotografías.

Antonio Figueras participó en la corta guerra hispanoamericana, y en el año 1897 se alistó en el cuarto batallón de Voluntarios de la Isla de Puerto Rico, juntamente con Lorenzo Rosés. Formaba parte de la 1ª Compañía con la graduación de Teniente Segunto. En 1898 los norteamericanos invadieron Puerto Rico y expulsaron a las autoridades y al ejército español de la isla.

Vuelta a España

En el año 1908, Antonio Figueras decidió, como hacían muchos indianos, volver a España con su mujer y sus dos hijos. Se estableció en la ciudad de Barcelona, entre otras razones, porque Barcelona le ofrecía más posibilidades económicas que Mallorca y porque quería evitar las inevitables habladurías que se hubieran producido si hubiera vuelto a su isla natal. Hay que recordar que había hecho una considerable fortuna en Puerto Rico. La familia Figueras-Dobal se estableció en la calle Anglí, más tarde, se trasladó al número 90 del Paseo de Gracia. Antonio Figueras continuó manteniendo relaciones con Puerto Rico y ayudó económicamente a muchas familias que allí lo necesitaban.

El 13 de octubre de 1923, muere en Barcelona su hija Catalina, víctima del tifus. Esta enfermedad era muy corriente en Barcelona a principios del Siglo XX. Hubo epidemias de tifus los años 1914, 1919 y 1922, a causa de las deficiencias en la redes de distribución del agua y alcantarillado. Seguramente, Catalina Figueras fue victima del rebrote de 1922, porque las epidemias se solían alargar muchos meses.

Antonio Figueras resultó muy afectado por esta gran pérdida y decidió que parte de la herencia que había pensado dejar a su hija, la convertiría en importantes donaciones dedicadas a la sanidad y a la enseñanza en diferentes lugares, sobretodo en Puerto Rico, donde había mucha escasez.

Estableció la condición que todos los edificios que él legara deberían llevar el nombre de su hija. Las donaciones las hizo en los lugares donde vivió parte de su vida (Arecibo), o veraneó (Utuado-Jayuya, Tona), lugares de los cuales él tenía conciencia de las necesidades reales. Dichas donaciones fueron y son las siguientes:

Año 1923. ARECIBO (Puerto Rico). Donó el dinero necesario para la construcción y equipamiento completo del llamado Asilo San Rafael, dedicado a la ancianidad de Arecibo. El pueblo de Arecibo le dedicó, en agradecimiento, una calle con su nombre. En este caso, la residencia no lleva el nombre de Catalina Figueras porqué la propietaria del terreno sólo lo quiso ceder si el nuevo edificio llevaba el nombre de San Rafael. El asilo todavía existe y funciona como residencia- Para construirlo, Antonio Figueras hizo un donativo de 30.000 $ y se encargó de reunir otra cantidad hablando con personas por él conocidas: Lorenzo Roses, 2.500$; Isabel Siragusa, Vda. de Roses, de 2.000$, las dos hijas de Vicente Caballero, 1.500$. Dolores Nadal, Vda. de Gálvez, cedió el solar. En total la obra costó 36.000$. El Asilo empezó a funcionar en agosto de 1925.

Año 1923. UTUADO (Puerto Rico). Donó la cantidad necesaria para la construcción y el equipamiento completo, médico y quirúrgico, del Hospital Catalina Figueras de Utuado. Dejó establecido expresamente que el edificio estaba destinado a toda clase de personas, tanto ricas como pobres, que lo necesitaran. El pueblo de Utuado también le dedicó una calle con su nombre. El hospital todavía existe y actualmente alberga las oficinas del programa Head Start americano y se está pensando, a petición de la familia Figueras con el Alcalde de la población, transformarlo en el Museo de Utuado. La donación fue completa, incluyendo los terrenos. Costó un total de 25.000 Dólares.

Año 1923. Saliente-Jayuya (Puerto Rico). Dio los fondos necesarios para la compra de terrenos, construcción y el equipamiento completo del primer Centro de Enseñanza Rural Catalina Figueras, destinado a los hijos de los trabajadores de los campos de café de Jayuya. El edificio, construido en madera, ha desaparecido con el paso de los años.

Año 1923. JAYUYA (Puerto Rico). Donó los fondos necesarios para la construcción y equipamiento completo, incluidos los terrenos, de las Escuelas Catalina Figueras de Jayuya. El edificio todavía existe. El 27 de febrero de 2004 se inauguró nuevamente. Ha estado remodelado y se ha incluido en un nuevo edificio levantado para la Universidad Metropolitana de Puerto Rico. En el edificio existe una placa en memoria de Antonio Figueras.

Año 1923. JAYUYA (Puerto Rico). Donó los terrenos y los fondos necesarios para la construcción y el equipamiento completo del Hospital Catalina Figueras de Jayuya. El edificio todavía existe y está ocupado por el Centro Cultural Jayuyano. La donación total fue de 25.000 Dólares.

A raíz de estas donaciones el pueblo de Jayuya dedicó una calle con su nombre.

Año 1927. TONA (Barcelona-España). Compró los terrenos, construyó y equipó en su totalidad el llamado Grupo Escolar Catalina Figueras. Dichas instalaciones todavía existen y han sido restauradas como Biblioteca Pública. La donación total ascendió a más de 110.000 Pesetas. El pueblo de Tona nombró a Antonio Figueras hijo adoptivo y puso su nombre a la calle principal.

Conocemos poco de las estancias de D. Antonio Figueras en Tona. Sabemos que pasaba algunas temporadas del verano en el Hotel Ristol y que tomaba las aguas en el Balneario Roqueta. Esta fue la causa por la que al conocer las dificultades económicas para construir un Centro Escolar, en el año 1927 decidiera hacer un donativo para pagar la construcción y el equipamiento de las Escuelas. La primera piedra se colocó el 4 de Julio de 1928.

La trágica muerte de Antonio Figueras

D. Antonio Figueras murió en un accidente el 13 de Julio de 1933 en el Balneario de La Puda de Montserrat (Esparreguera-Barcelona), al ceder una baranda en obras del balneario, encima del río Llobregat. Fue enterrado en el panteón Figueras-Dobal, que él mismo había hecho construir en el Cementerio de Montjuïc (Barcelona), con motivo de la muerte de su hija Catalina.

Bibliografía

- CABALLERO BALSEIRO, Pepita: Ráfagas. Un libro para mis hijos, 1942.

- FIGUERAS QUESADA, Ramón: Archivo personal

- Història de Barcelona, vol. 7, Enciclopèdia Catalana – Ajuntament de Barcelona, Barcelona, 1995.

- 75 ANYS DE LES ESCOLES CATERINA FIGUERAS DE TONA. Ajuntament de Tona 2004.

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